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¿Qué es un chamán?
En palabras de Michael Harner

¿Qué es un chamán? La idea de la interconexión no es simple o superficial. Las personas generalmente no conocen lo que es en realidad el chamanismo. Consiste «en volver a nuestra naturaleza humana común y establecer de nuevo contacto con las plantas, los animales y con el propio planeta».

Jorge Medina

Grupo de investigación de literaturas y culturas Mitakuye Oyasin

Qué es un chamán
Tambor y fuego, elementos rituales. Tomada de Pixabay.

En el capítulo «¿Qué es un chamán?» de El viaje del chamán: curación, poder y crecimiento personal (2006), Michael Harner explica características importantes para identificar a este sujeto cultural, trazando diferencias con otros que también ejercen actividades espirituales, como los hechiceros, sacerdotes y médiums. 

Michael Harner es un antropólogo destacado en el estudio del chamanismo en la vida moderna. Creó la Fundación de Estudios Chamánicos en Norwalk, Connecticut, y compartió la presidencia de la Sección Antropológica de la Academia de Ciencias de Nueva York. Entre sus obras se destacan Alucinógenos y chamanismo; La senda del chamán; y La cueva y el cosmos: encuentros chamánicos con otra realidad. Vivió y trabajó con indígenas del Alto Amazonas, México, Perú, en el Ártico de Canadá y en Samiland-Filipinas.

¿Qué es un chamán?

La palabra «chamán» tiene su origen en «el lenguaje de la tribu tungus de Siberia». Es empleada por los antropólogos para definir y referir al sujeto cultural que se encarga de desempeñar determinadas funciones al interior de las comunidades indígenas. «La ventaja de disponer de un término técnico específico es la de no confundir su significado con el de otras palabras más generales e históricamente cargadas de connotaciones, tales como “brujo”, “hechicero”, “curandero”, “médium” o “vidente”».

La palabra «chamán» tiene su origen en «el lenguaje de la tribu tungus de Siberia».

El término proviene de Siberia, pero es una tradición extendida en todo el mundo. No es exclusiva de Oriente o de Occidente, es parte de la condición humana, «destruida con la aparición de las iglesias estatales». 

¿Qué hace un chamán?

En la clásica obra El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis, Mircea Eliade propone que el chamán es la persona capaz de «viajar» mediante un estado alterado de conciencia (estado de conciencia chamánico –ECC–). El ECC es inducido a través del toque de tambores o de otros instrumentos de percusión y, en algunos casos, usando «drogas psicoactivas». Si usamos los términos de Carlos Castaneda, el chamán viaja a la «realidad no ordinaria». 

Se cree equivocadamente que los chamanes usan siempre drogas psicodélicas para viajar. La verdad es que el uso de estos productos psicodélicos es bastante inferior al uso de otras herramientas; «en realidad, el sonido simple y monótono de los golpes de tambor constituye el vehículo más común del viaje chamánico».

¿Por qué viaja el chamán?, ¿cuál es su propósito?

Los viajes realizados por el chamán son, generalmente, para ayudar a otros. Por ejemplo: 

  • puede que el chamán viaje para diagnosticar o tratar alguna enfermedad;
  • por motivos adivinatorios o proféticos; 
  • para la adquisición de poder a través de su integración con los «espíritus», los «animales de poder», los «guardianes» u otras entidades espirituales; 
  • para establecer contacto con los guías o maestros de la realidad no ordinaria, a quienes puede que el chamán pida consejos relacionados con problemas tribales o individuales;
  • o para ponerse en contacto con los espíritus de los difuntos.

Es importante saber que en el desarrollo de estas actividades espirituales el chamán suele permanecer consciente. No pierde el control de sus facultades ni de su voluntad, y «es atípico que sufra amnesia al regresar a la realidad ordinaria». Esta cualidad de tener el control de sus actos es una característica especial del chamán.

Podría decirse que el chamán es una especie de «servidor público», puesto que el chamanismo no es, principalmente, una herramienta de automejora, sino que está estrechamente vinculado con la tarea de ayudar a otros. El chamán no se niega a ayudar a sus amigos, parientes y miembros de su comunidad; «es una especie de activismo espiritual». 

Podría decirse que el chamán es una especie de «servidor público».

También es importante mencionar que el chamán no hace labores chamánicas todo el tiempo. Es fácil que lo imaginemos todo el día practicando sus labores chamánicas; sin embargo, «pasa la mayor parte del tiempo realizando un trabajo ordinario, como trabajar la tierra». Esto es así porque resulta inconcebible que alguien permanezca en un estado de conciencia alterada todo el día. «El chamanismo no se puede practicar de un modo discontinuo».

¿Un chamán es un médium?

Existen otras personas que alteran el estado de su conciencia y establecen contacto con espíritus sin ser catalogados como chamanes: «el denominado trance de los médiums es uno de dichos casos». En esta situación, los espíritus son quienes acuden al médium, y este les cede de manera voluntaria su control. El médium cede su voluntad para que el espíritu obre a través de su cuerpo, mediante la escritura automática, «la posesión de sus cuerdas vocales o ciertos movimientos corporales».

Las actividades del médium no son las del chamán, por definición, puesto que el chamán tiene la capacidad de viajar «hacia los espíritus, buscándolos en su propio mundo y conservando el control mientras permanece con ellos». El médium es un instrumento pasivo, mientras que el chamán no lo es. Uno de los indicadores del control que mantiene el chamán durante su viaje y contacto espiritual es que puede recordar lo ocurrido en el mundo de los espíritus. El médium, por el contrario, suele olvidarlo, pues fue poseído.

Chamanes, hechiceros, sacerdotes, ¿en qué se diferencian?

Es común que se confundan. «No es difícil confundirse, porque todo chamán es una especie de hechicero, si bien no todo hechicero es un chamán. En realidad, la mayoría de los hechiceros y hechiceras no son chamanes». Una diferencia importante entre los chamanes y los sacerdotes es que estos últimos ejercen sus labores espirituales sobre la «realidad ordinaria». El chamán viaja, el sacerdote no. 

Algunas diferencias precisas son las siguientes:

  • la mayor parte del trabajo importante del chamán se realiza en la realidad no ordinaria, en la que habla con los espíritus, tiene contacto físico con ellos, etc.;
  • el sacerdote, por su parte –tomando como ejemplo a un hechicero de los indios Plains–, a pesar de que desempeñe muchas prácticas chamánicas […], realiza la mayor parte de su trabajo en la realidad ordinaria, en la que practica meticulosos rituales, ofrendas y hermosas oraciones a los espíritus.

Los chamanes, por lo general, no emplean extensas liturgias ni oraciones. Por supuesto, existen los que sí lo hacen, como el marikame huichol, que es chamán y sacerdote, dependiendo de las circunstancias.

Todas estas distinciones no pretenden dar más valor a uno que a otro, sino demarcar límites que permitan establecer los rasgos específicos del chamán. 

¿Los chamanes solo viajan y nada más?, ¿esa es su única capacidad?

Hacen muchas otras cosas. Pueden «hablar con las plantas, los animales y el conjunto de la naturaleza». Para la psicología, estas prácticas parecen propias de neuróticos y perturbados mentales. Sin embargo, «nuestros antepasados las practicaron y lograron sobrevivir tres millones de años, mientras que en los países “civilizados” de la actualidad, en los que la gente no habla con el planeta ni con sus habitantes, nos enfrentamos, por incomunicación tal vez, a la posibilidad de una destrucción nuclear y de una catástrofe ecológica». Para los chamanes, nuestras vidas y las de los animales, rocas, árboles, etc., están vinculadas: «todo cuanto existe está vivo». 

Para la psicología, estas prácticas parecen propias de neuróticos y perturbados mentales. Sin embargo, «nuestros antepasados las practicaron y lograron sobrevivir tres millones de años.

La idea de la interconexión no es simple o superficial. Las personas generalmente no conocen lo que es en realidad el chamanismo. Consiste «en volver a nuestra naturaleza humana común y establecer de nuevo contacto con las plantas, los animales y con el propio planeta». Asistimos a una circunstancia particular cuando una persona de la civilización occidental afirma que estas prácticas no son idóneas para ella, puesto que con eso estaría diciendo, probablemente sin saberlo, «que no desea ponerse espiritualmente en contacto con el planeta, con las demás especies, con su propio corazón, ni con su alma». 

Finalmente, ¿cómo podemos reconocer a un chamán?

No existe una manera única de reconocer a un chamán. Depende de los contextos socioculturales. En ocasiones, una persona gravemente enferma que parece estar cercana a la muerte, repentinamente, de manera milagrosa, empieza a recuperarse. Los miembros de la comunidad pueden interpretar esa situación como una expresión de un poder curativo recibido por el sobreviviente de la enfermedad. Ese poder podría utilizarse para curar a otros con la misma dolencia. «Así puede nacer el curandero chamánico».

Existen muchas formas de convertirse en chamán. Entre los conibos, en el este de Perú, por ejemplo, «el chamán puede aprender primordialmente de un gran árbol». No es tan cierto, como se replica para el caso de Carlos Castaneda, que la persona deba estar orientada durante mucho tiempo por otra persona que ejerza estas actividades del espíritu; «cuando una persona logra ponerse en contacto con los espíritus, ya no necesita ningún maestro en la realidad ordinaria, ya que los espíritus le facilitan las respuestas». 

Todo el mundo, potencialmente, puede recibir revelaciones espirituales si conoce el método adecuado; «la mente, el corazón y el espíritu humanos permanecen aletargados, a la espera del antiguo son del tambor y de cierto tipo de formación básica para despertar». Esto no es tan ajeno a nuestra cotidianidad como muchos pueden pensar, pues «estamos familiarizados con la inspiración. Todos hemos oído cómo los grandes científicos han tenido revelaciones, a menudo soñando despiertos, que les han brindado la solución a algún complejo problema que les atormentaba desde hacía tiempo». 

En síntesis, el chamanismo es «un modo disciplinado de obtener ayuda y conocimientos, basado en la premisa de que no tenemos necesidad de limitarnos a operar en una realidad, una dimensión, cuando necesitamos ayuda. Existe otra realidad que nos puede prestar ayuda en la vida». 

¿Te gustan estos temas sobre decolonialidad y culturas indígenas? Quizá quieras leer «No es realismo mágico, es transculturación: la cultura wayuu en Cien años de soledad».


Documento citado

Harner, M. (2006). ¿Qué es un chamán? En G. Doore (Ed.), El viaje del chamán: curación, poder y crecimiento personal (pp. 24-35). Editorial Kairós.


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