Festín

«La vida es una constante y estrepitosa fuente de euforia y agonía bajo una pálida cascada efímera, llena de vigor y decadencia». Eso le dije a Jackson cuando al entrar en su habitación vi marcadas con vinagre ciertas fechas en el calendario. Detestaba ese hedor, se impregnaba entre mis fosas nasales y no salía de ahí.

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El Mundo Ortográfico

En Ciudad Grave vivía una palabra que se encargaría de librar al Mundo Ortográfico del terrible Acento. Esa palabra era Libro. Desde pequeño siempre fue alguien con la curiosidad bien despierta, cada día miraba los muros preguntándose qué cosas ocultaban.

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Aullido de humanidad

El lobo es una bestia y por eso tiene cuantas licencias sean imaginables. No hay humanidad en él y no tiene por qué haberla. En las noches, el lobo, poseído por la misma fuerza que manipula las mareas, entraba en cuevas ajenas, vírgenes de asalto y de desprecio. Lo hacía porque era el dueño de la noche y todo lo podía.

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Traición

No suelo ir a las discotecas donde se escucha salsa. Me recuerdan tiempos prosaicos, quizá vergonzosos. En particular un hecho, hace ya ciertos años. Cómo son las cosas, hice una salvedad hoy y no aguanté ni una hora en el antro: en este extremo de la calle el ruido ya no se percibe, solo hay un pálido eco de unas trompetas. Mientras la música se extingue, lo mejor (¿o peor?) será recordar aquella noche…

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Música ruidosa

La mujer abre el cofre que ha permanecido junto a sus talones. Levanta, con alegría, el instrumento negro y largo, con los destellos plateados de la tubería. Se lleva la punta negra, destellante, a la boca; sopla y una nota trémula y potente rebota en el interior de la habitación. Trémula y potente, como un grito, como la garganta rota de un niño.

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La sombra celeste
Ilustración de María Isabel Arango Calderón. Técnica:

La sombra celeste

El rumor de los árboles que vaivenean sobre el andén penetra en el cuarto. Es fuerte, aunque la ventana está cerrada. Afuera, los niños saltan como bichos fantásticos vestidos con la sombra celeste de la cortina.

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El vano de la puerta

Extendiendo la boca, mostrando los incisivos, los colmillos y los molares, trazando los paréntesis de una sonrisa excesiva y afeada, la mujer logró que el hombre explayara la boca como si su boca fuera la marioneta de esa otra boca diabólica y honesta, aunque su respuesta solo llegara hasta los premolares.

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Algunas peculiaridades de los ojos, de Philip K. Dick

El popular cuento de ciencia ficción del aclamado escritor Philip K. Dick y un comentario de texto de la traductora. «Descubrí por puro accidente que la Tierra había sido invadida por una forma de vida procedente de otro planeta. Sin embargo, aún no he hecho nada al respecto; no se me ocurre qué».

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Las 12 velas

A las cantaoras no se les permitía cantar. Esa noche no, no en su casa, dijo doña Maristela al salir de la cocina. Las mujeres argumentaban que la sombra se perdería, que el ancestro se quedaría esperando, que el alma del muchacho vagaría sedienta por este mundo.

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El rostro en la pantalla

Nos veríamos el sábado, pero resultó imposible. Todos sabemos la razón. El mundo de hoy es diferente al de hace apenas tres meses. Lo de ahora es extrañar y enfrentarse a la soledad. Nosotros vivimos en ciudades distintas, por eso el anhelado reencuentro parece más lejano.

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¡Llegaste al final!

Ten paciencia: ¡solo son segundos!