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Arráncame la vida: reseña crítica

Antonio José Hernández Montoya

México

Ficha técnica y tema

El tema de la película Arráncame la vida, dirigida por Roberto Sneider y estrenada en el año 2008, es la vida y posterior liberación matrimonial de una mujer en el México machista de la primera mitad del siglo XX. El filme es la adaptación de una novela homónima escrita en 1986 por Ángeles Mastretta. Tiene una duración de 110 minutos y cuenta con las actuaciones principales de Ana Claudia Talancón como Catalina Guzmán de Ascencio, Daniel Giménez Cacho como el general Andrés Ascencio y José María de Tavira como Carlos Vives. A continuación, se presenta una sinopsis de la historia; más adelante se realizan comentarios sobre aspectos fundamentales en la producción cinematográfica: la fotografía, la iluminación, el montaje, la música y la puesta en escena; por último, se habla de las diferencias y similitudes entre la película y el libro de Mastretta.

Resumen

La película inicia con la voz en off de Catalina, que introduce al espectador al ambiente de la narración: Puebla, México. A los 15 años, ella conoce al general Andrés Ascencio. Catalina y Andrés inician un romance, él la pide en matrimonio y ella no se niega. «Pasas a ser mía», le dice el general el día de la boda. Una vez casados, se van a vivir juntos. Andrés Ascencio la lleva a cabalgar en las mañanas. Un día, oficiales armados lo arrestan porque es acusado de homicidio (este primer detalle sirve para evidenciar los negocios corruptos del general). Catalina queda emocionalmente afectada. Además, en esas fechas descubre una traición amorosa por parte de Andrés y queda en embarazo. Él deja de tocarla, y ella tiene un amorío con Pablo, un amigo de su infancia.

Aquí ocurre un salto temporal a 1935. Han pasado cuatro años, ahora Catalina tiene 19. Andrés lleva a dos de sus hijos a casa de Catalina (una de ellas se llama Lilia) y miente sobre cómo conoció a la madre de ellos; se hace candidato a gobernador del Estado de Puebla y gana las elecciones. Así, nombra a Catalina como presidenta de la Beneficencia Pública. Los atropellos de Andrés a la ciudadanía continúan. Un nuevo salto temporal nos lleva a 1938. Catalina no se muestra contenta con el tipo de vida que lleva. Tiene dudas sobre Andrés y sus actividades. Aparece muerto el editor de un periódico que atacaba a Andrés, se habla de una lucha armada con campesinos que exigen sus tierras, un hombre que tenía diferencias con Andrés desaparece y luego lo encuentran descuartizado.

En esas fechas, el Gordo, compadre de Andrés, es elegido presidente de la República. La familia se muda a México D. C., y el padre de Catalina muere. En la capital, ella conoce a un maestro de filarmónica llamado Carlos, quien apoya políticamente a la izquierda y al movimiento de trabajadores; Andrés ya conocía a Carlos (hasta eran «buenos» amigos). El músico y Catalina comienzan una relación amorosa. Un nuevo salto temporal nos ubica en 1943. Catalina ahora tiene 28 años. Continúa la relación con Carlos y Andrés lo sabe, por lo cual este la amenaza: «Hay presidentes viudos, pero no divorciados», dice. El general y el músico tienen un «altercado» político. Tiempo después, Carlos desaparece y es encontrado muerto. 

Una adivina a la que Catalina visitaba de joven le cuenta sobre unas hierbas para «aliviar el alma», que al ser proporcionadas con frecuencia pueden ocasionar la muerte. Andrés quiere lanzarse a la presidencia, tiene apoyos, pero Catalina actúa. En una reunión pública, Andrés se desmaya. Catalina tiene 30 años cuando Andrés muere, dejándole todas sus posesiones. Ella narra el entierro, de nuevo en voz en off, y se muestra alegre, libre. 

Aspectos técnicos y desarrollo narrativo

Respecto a la narración, en Arráncame la vida se utiliza una primera persona que cuenta desde el presente la totalidad de los acontecimientos. Toda la película está focalizada en Catalina, quien tiene el punto de vista y con frecuencia realiza acotaciones. La historia transcurre en México, más exactamente entre Puebla y la ciudad de México, en la primera mitad del siglo XX. Los sets y las locaciones fueron escogidas a la perfección. El contexto histórico nos sitúa en una época posterior a la Revolución mexicana, reconocido acontecimiento social y político en el cual se buscó derrocar a Porfirio Díaz (la novela tiene más referencias históricas que la película). El manejo temporal es acertado.

¿Y cómo se relaciona el contexto histórico con los acontecimientos y el tema? Si no se tiene el referente de la Revolución, de la violencia y de los atropellos al pueblo, no se puede comprender la situación en que se encuentra Catalina como esposa de un militar que ha incursionado en la política; Andrés Ascencio es corrupto, comete todo tipo de crímenes (es importante aclarar que Ascencio es un personaje ficticio y no llegó a existir en la historia mexicana, pese a ello, se cree que está inspirado en Maximino Ávila Camacho, hermano del expresidente Manuel Ávila Camacho). ¿Qué piensan de él quienes lo rodean? En la película solo conocemos con profundidad la opinión de Catalina; ella se siente atrapada, no quiere una vida con él. La película es una historia de desamor que a su vez posee un final esperanzador para la mujer cohibida por su marido. Respecto al género, se trata de un drama romántico (más bien de desamor), con elementos históricos.

La puesta en escena

En relación a la puesta en escena, la trama de la historia es comprensible. La adaptación se ciñe bastante a la novela (es fiel) y las actuaciones son adecuadas. Los tiempos en pantalla dedicados a cada aspecto son justos, ya que se narran muchos años en la vida de Catalina, casi veinte. La historia no se queda estancada en el amor de ella y Carlos. Al contrario, el romance pasa y da entrada a un clímax en que Catalina toma la decisión de liberarse de su descontento envenenando al general. También es interesante el juego con los primeros planos y los planos generales para enfatizar expresiones y paisajes, respectivamente; el plano detalle a la taza de té que Andrés toma es sutil e importante narrativamente. La escenografía y la vestimenta son hermosas; es decir, pertinentes. A partir de ello se comenta el concepto de arte y la fotografía.

El arte y la fotografía

Los decorados, el maquillaje (para evidenciar el paso de los años en los actores-personajes), el vestuario y, en especial, la ambientación de época, a partir de elementos como autos antiguos, son impresionantes. La fotografía se centra en reproducir las condiciones históricas, y lo consigue. Otro aspecto importante es el juego con los colores. Hay muchos colores vivos al inicio, tal vez para mostrar la felicidad de los primeros años de matrimonio entre Catalina y Andrés; pero cuando el tiempo pasa, las capturas se vuelven opacas, y la ropa de ella, oscura (este periodo coincide con el traslado a Ciudad de México). También se destaca el uso constante de planos generales. La dirección artística estuvo a cargo de Rafael Mandujano, quien hizo parte del departamento artístico de la película Babel, de Iñárritu; la de fotografía, a cargo de Javier Aguirresarobe, quien trabajó (en el mismo cargo) en la película Los otros de Alejandro Amenábar.

La iluminación

La iluminación tiene un papel supremamente importante. Con frecuencia se permite la luz natural (o se intenta dar esa idea), en espacios (locaciones) abiertos. En interiores, se utilizan varios recursos, entre ellos la luz lateral. Siempre vemos la mitad de un rostro iluminada, brillante, y la otra casi totalmente oscura. De día, la luz «natural» a través de las ventanas y el juego con las sombras de los actores proporciona, además, un toque de realismo. Dos escenas destacan respecto al tema de la iluminación. La primera, cuando Catalina y Carlos van a la iglesia: los vemos de espalda, frente a los candelabros y velas de la catedral, y sus siluetas se oscurecen totalmente. El segundo es cuando Andrés y Catalina están en un auto y de repente son iluminados por las luces de otro vehículo que va en la dirección contraria (este momento particular aporta bastante realismo a lo narrado). 

La última escena a destacar, pues marca un cambio en la iluminación que se tenía hasta el momento, es la de Catalina en la playa, tras ser invitada por Andrés. Un plano general la muestra frente al mar, la cámara se mueve lentamente sobre su eje a manera de paneo y sigue a Catalina mientras huye de una pequeña ola que regresa a morir en la arena. 

El montaje 

El montaje estuvo a cargo de Aleshka Ferrero. Los cortes en las escenas son precisos, marcados casi que por los capítulos del libro. Ferrero supo dejar tomas apropiadas de los actores, sobre todo en los primeros planos. El recurso de fundir a negro el cuadro y mostrar el año (hecho tres o cuatro veces) es clave para ubicar cronológicamente al espectador.

Es innegable que la música y los efectos de sonido suelen aportar ritmo y forzar la catarsis en el espectador de acuerdo con lo que suceda en escena. En Arráncame la vida, estos elementos son apropiados y estuvieron a cargo de Arturo Márquez, Leonardo Heiblum y Jacobo Lieberman. Ellos lograron una interesante mezcla entre canciones tradicionales mexicanas (Cielito lindo, por ejemplo, es puesta en la voz del padre de Catalina y en la orquesta de Carlos) y música sinfónica en los momentos cumbre. Hay que aclarar que tuvieron una gran ayuda, puesto que Carlos, el personaje, es músico, lo cual les permitió introducir la música dentro del cuadro (in); también el canto, cuando Toña deleita a los asistentes con su voz.  

La obra y la novela

Por último, una mirada a la novela Arráncame la vida, de Ángeles Mastretta. Tal como ya se mencionó, la película es bastante fiel a la obra, que consta de 26 capítulos, todos narrados por Catalina. En algunos momentos, la primera persona escrita funciona para entregar al lector los sentimientos que la dominan. Muchas de las historias secundarias de la obra no fueron incluidas en el filme, lo cual se entiende perfectamente por la duración. Lucina, Martín Cienfuegos, Heiss, Bibi (ella ni siquiera es mencionada en la película), el general Gómez Soto y Herminia (madre de Andrés) tienen más importancia en la novela. Catalina termina criando los cinco hijos de Andrés con otras mujeres, más los dos que tuvo con ella; en la película se ven menos. En el libro, las hierbas que Catalina sirve en la taza de té, y que terminan matando al general, no son un regalo de la adivina (gran recurso narrativo en el filme), sino de una mujer que perdió a su marido porque Andrés lo mató. 

La novela posee muchas más referencias históricas que la película. Hay menciones tanto a la Revolución mexicana como a Porfirio Díaz, Benito Juárez, Venustiano Carranza, Pancho Villa, Emiliano Zapata y Victoriano Huerta (Andrés estuvo a sus órdenes, Huerta es quien le dio el golpe de estado a Madero). Algunos apartados de Mastretta remiten a la hermosa estética del gran Juan Rulfo. 


Imagen de cabecera tomada de Magdalena Maier en Pixabay