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Si si
kumbalé

Juan Sebastián Mina

Minicuento-Magazín literario
¿Te imaginas debajo del árbol? Imagen tomada de Pixabay.

Hoy murió la abuela y el gato cerró sus ojos y el palo de mango que está en medio del patio amaneció enfermo. Una lástima. La abuela se levantaba todas las mañanas y le cantaba al gato y al árbol: Si si Kumbalé, le. Banma, banma le, le… Me cuenta mi madre que, a la sombra de ese palo, ella y sus hermanos se reunían en las tardes a escuchar las historias de su padre. Y hasta un día lloraron el paso prematuro de la muerte. Del abuelo recuerdo poco. Siempre me abrazaba con su amplia sonrisa y, en las noches, sus ojos amarillos brillaban. Mamá me decía que una bruja lo había hechizado. Aunque yo no creo en brujas, a veces siento que desde algún lado me mira. También recuerdo que me contaba historias; mi favorita era la del tío conejo y el tío gato. Cuando llegaba la línea del gato, maullábamos con tal experticia que el perro de al lado corría hasta nuestra casa en busca del antiguo enemigo, y mi abuelo soltaba senda carcajada… Si si Kumbalé, le. Banma, banma le, le.

Aunque yo no creo en brujas, a veces siento que desde algún lado me mira.

El día de mi cumpleaños número siete el abuelo murió. También ese día recibí algo que nadie me había comprado. De la abuela, en cambio, recuerdo todo: sus caricias que parecían hablarme de un amor lejano; su fragancia revoloteando por toda la casa, las comidas que preparaba y el canto en las mañanas. Alguna vez me dijo que se lo había enseñado su abuela, y que no recordaba cómo lo aprendió, pero agradecía haberlo hecho; también me dijo que se sentía como en casa cuando cantaba. Banma, banma lengue, lengue. Banma, banma lengue, lengue. La abuela, luego de la muerte del abuelo, se encariñó con el gato, mi regalo de cumpleaños, y no lo abandonó hasta esta mañana. Hoy, mientras aún sobreviva en el aire el calorcito del sol, nos sentaremos mi madre, mis tíos y yo a escuchar historias y a llorar la muerte del abuelo, de la abuela y de su hija no nacida enterrada bajo el palo de mango. Y yo cantaré como cantaba la abuela: Si si Kumbalé, le. Banma, banma lengue, lengue. Donde, donde Kumbalé, e, Kumbalé, e, le.