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6 minicoyunturas:
minicuentos en el paro nacional

6 minicuentos sobre el paro nacional: «Son de fogueo», «Noches felinas», «El plato», «Cosas extrañas», «En vivo», «En vivo 2».

Jorge Medina

Minicuentos sobre el paro nacional
Tomada de Pixabay.

Son de fogueo

Estas armas son falsas. Disparan de mentiras. Asesinos no somos. Defendemos. Estas balas no dañan, solo son para asustar. Esos muertos no son muertos. Están vivos. Son gente muy viva. Se hacen los muertos, fingen. Son muertos falsos. Son capaces de fingir la muerte hasta acabar realmente muertos.


Noches felinas

En las noches aprietan los gatillos.


El plato

Tenemos un conflicto. Camino al lado del perro mientras come. Me lanza una mirada agresiva. Hago el amague de estirar la mano. Me lanza un gruñido como si no viviéramos en la misma casa. 

Mientras como, el perro se me acerca. Lo miro fijamente. Quiere acercarse y saber qué tengo en el plato. «¡Largo!», le grito. 

Entonces me doy cuenta.


Cosas extrañas

En las noches se oyen llantos, gritos, golpes. Los vecinos asoman el ojo electrónico entre las varillas de las ventanas. Se graban los enormes muros del supermercado en la penumbra, pero no los sonidos, que se marcan en el tímpano como en los discos antiguos. Cosas extrañas pasan adentro, se oyen, pero no se graban y no se ven.


En vivo

«Estamos rodeados», decía. Se veían rodillas y zapatos. Las rodillas hacían el amague de correr, pero los zapatos se aferraban al concreto. «Estamos rodeados, nos apuntan, no tenemos hacia dónde ir». Se escucharon disparos. «¡Qué hacemos, qué hacemos!». Los zapatos se despegaron del suelo. Se elevaban, ¡se elevaban! La calle estaba cada vez más lejos. ¡Se elevaban!


En vivo dos

«Estamos huyendo». Movió rápidamente la cámara para señalar atrás. Los perseguían anchas sombras que se elevaban desde el suelo. «¡Corran!, ¡no se detengan!». «¡Por esta esquina, vamos por esta esquina!», gritó alguien. La cámara se detuvo en el aire. Al frente estaban las sombras, luego los destellos. Detuve el video y lo retrocedí unos segundos. «¡Por esta esquina, vamos por esta esquina!», gritó alguien. «¡No, por allí no, por esa esquina no!», les grité.


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