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Cuatro minicuentos, cinco mitografías
y la carta para el semiótico

Jorge Medina

Magazín Literario Colombiano
¿Quién sueña con peces nadando en aguas cósmicas? Imagen tomada de Pixabay.

La lengua muerta

Con la muerte no muere la vida, sino la lengua. Prueba de ello son los fantasmales gorgojeos y los pusilánimes enunciados de los que aún viven entre horas oscuras y solitarias.


Minúsculo pandémico

Tuve mi primera cita de tapabocas, más impredecible que una cita a ciegas. Apenas la vi me desnudé el rostro. Era un movimiento calculado. Algunas personas reaccionan con el tapabocas al igual que frente a un bostezo repentino. Ella se descubrió la boca. ¡Qué boca! Tenía un rostro hermoso.

Sonreí.

Tosí. 


Huelga en el tablero

Los peones se alinean uno frente a otro en la mitad del tablero. Resisten las fuerzas de los jugadores que intentan tomarlos de los cascos y trazar las mortales diagonales.


Tablero cerrado

No jugaron durante meses. Cuando abrieron el tablero, hallaron piezas adicionales: siete peones; un caballo, una yegua y un caballito; dos princesas sin vanidades y dos príncipes en disputa; además, una ficha cuya forma era incomprensible, y se movía en todas las direcciones, como una reina, con la paciencia suicida de los peones, asustado y decrépito como los reyes, infame como los alfiles, rígido como las torres y con el aventurado galope del caballo.


Mitografías

La vida

Nuestros sueños son los sueños al interior de los de nuestro soñador. La vida dura una noche.

El zancudo y la zancuda

El zancudo, macho y hembra, es el único animal capaz de atravesar los sueños. Zumba y no lo vemos. Zumba en el oído de nuestro soñador y zumba en el nuestro. El oído es la puerta de los sueños.

La forma del soñador

Desconocemos la forma de nuestro soñador, pero creemos que tiene pulgares. Con ellos tomó las herramientas para construir la cama donde nos sueña. Nunca sabemos la apariencia de quien nos sueña.

Sueños y ensueños

Nuestros sueños son ensueños, porque son sueños en los sueños de quien nos sueña. Llamamos «soñar despierto» a los instantes de los sueños lúcidos de nuestro soñador. Nuestro despertar es un sueño y nuestra lucidez es un sueño lúcido. Esto que escribo es la lucidez de un sueño. Nuestros sueños lúcidos son lúcidos ensueños, y despertares de la muerte.

Los otros sueños

Los otros sueños, en los que proyectamos nuestro futuro, son semillas en la tierra movediza de las horas.


La carta para el semiótico