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¿Moctezuma
habló en latín?

Moctezuma aprendió palabras en español y en latín, y se puede creer que Cortés aprendió las suyas del náhuatl. ¿Dónde están las líneas de don Hernán exhibiendo la lengua indígena?

Jorge Medina

Moctezuma y Cortés
Cortés y Moctezuma se enteran de lo escrito por Bernal gracias a Magalico. Imagen tomada de Historia Mexicana.

En el apartado «Cómo otro día fue nuestro capitán a ver al gran Montezuma» de Cortés y Moctezuma (2002), Bernal Díaz del Castillo cede la voz al grande, y este dice: «desde ab initio acá adoramos nuestros dioses y los tenemos por buenos» (p. 27). Con estas palabras Moctezuma defiende los rituales divinos de su cultura frente a las críticas de Hernán Cortés. Tres circunstancias son imaginariamente posibles sobre esas palabras.

Primera. «Desde ab initio», dice Moctezuma; esto es: «desde el principio». Desde el principio adoraron a esos dioses. Es el lenguaje mítico, el «génesis» divino. Lo refiere para enfrentar las críticas del extranjero, y las enfrenta con una expresión latina aprendida del extraño. Moctezuma defiende su cultura en latín. Es la sangre europea palpitando en la lengua del indígena. Acaso el grande creyó que defender a sus dioses usando el código del atacante era un dardo envenenado.

Segundo. Moctezuma aprendió palabras en español y en latín, y se puede creer que Cortés aprendió las suyas del náhuatl. ¿Dónde están las líneas de don Hernán exhibiendo la lengua indígena? Cortés y Moctezuma es crónica de vencedores. Registrar que el gran Moctezuma, tlatoani de los mexicas, emplea el latín es indicar un triunfo de la lengua de los españoles. Imaginemos al cronista diciendo: «Hay que decir que el “rey” de los “indios” siente gusto por la lengua culta que es el latín».

¿Dónde están las líneas de don Hernán exhibiendo la lengua indígena?

Tercero. ¿Dijo realmente Moctezuma esas palabras latinas? ¿No es acaso una licencia crónica de Bernal? Difícil saberlo. Toda conjetura es una sospecha sospechosa. El tlatoani pudo lanzar el dardo envenenado o pudo haberse envenenado con el dardo, y Bernal pudo envenenarnos con una mentira. En mis palabras hay veneno. La lengua es veneno y antídoto.

¿Te gustan estos temas sobre decolonialidad y culturas indígenas? Quizá quieras leer «No es realismo mágico, es transculturación: la cultura wayuu en Cien años de soledad».


Documento citado

Díaz del Castillo, B. (2002). Cortés y Moctezuma. México: Planeta.