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Abya Yala,
el otro nombre de América

El uso de ambos nombres demarca la contraposición política de dos territorios: el originario con sustentabilidad humana y ambiental y el colonial con poder represivo y explotador.

Abya Yala
Se cree que los colibrís son originarios de Abya Yala. Imagen de press and en Pixabay.

Las palabras «Abya Yala» provienen de la lengua del pueblo Kuna, habitantes de la región del Kuna Yala (Panamá), en la frontera con Colombia. «Abya Yala» significa «tierra madura», «tierra viva» o «tierra que florece», según lo explica Carlos Walter Porto-Gonçalves en la entrada «Abya Yala» de la Enciclopédia Latinoamericana.

El nombre se usó por primera vez con un marcado sentido político en la II Cumbre Continental de los Pueblos y Nacionalidades Indígenas de Abya Yala, en 2004, celebrada en Quito, Ecuador:

Somos pueblos originarios de Abya Yala. Nuestros antepasados, nuestros abuelos nos enseñaron a amar y venerar nuestra fecunda Pacha Mama, a convivir en armonía y libertad con los seres naturales y espirituales que en ella existen. Las instituciones políticas, económicas, sociales y culturales que tenemos, son herencia de nuestros antepasados y son la base para la construcción de nuestro futuro.

El uso del nombre en la II Cumbre es de suma importancia, pues se trata de una autoidentificación territorial de los pueblos originarios, quienes se proclaman habitantes de Abya Yala, lugar donde se irguen «las instituciones políticas, económicas, sociales y culturales (…) [que son] herencia de nuestros antepasados». Estas palabras están reivindicando todo el contenido sociocultural que se moviliza en esta tierra. De esta manera, «Abya Yala» refiere un lugar en el que habita la pluralidad de los pueblos originarios y lo que se construya en el tiempo desde esa pluralidad.

De esta manera, «Abya Yala» refiere un lugar en el que habita la pluralidad de los pueblos originarios y lo que se construya en el tiempo desde esa pluralidad.

Para enfatizar en la importancia del uso de las palabras «Abya Yala» en la II Cumbre, observemos que, en la Cumbre Indígena Continental, celebrada en 2020 en Teotihuacán, México, aún no se empleaba ese nombre propio:

Los Pueblos Indígenas de América reafirmamos nuestros principios de espiritualidad comunitaria y el inalienable derecho a la Autodeterminación como Pueblos Originarios de este continente. En esta era de globalización económica impuesta por los grandes capitales de las empresas trasnacionales y los llamados países industrializados, que amenaza nuestra existencia misma, los Pueblos Indígenas de los diferentes Estados que vivimos en el continente, estamos organizados y aunando esfuerzos de coordinación y solidaridad para salvaguardar los sagrados derechos de nuestros Pueblos para las generaciones futuras.

Notamos que en esta primera cumbre se apela a la pluralidad de los pueblos indígenas como habitantes del continente llamado América. Por eso es tan importante el uso del nombre Abya Yala en la II Cumbre, pues se consolida una posición discursiva propia de los pueblos indígenas, una en la que ya no se emplea el apelativo designado por el «descubridor» y colonizador, sino el que nace en el seno de la pluralidad sociocultural de los pueblos originarios del continente. Al respecto, es significativo el intercambio de los nombres propios Abya Yala y América en algunos apartados de la Declaración de Kito (la II Cumbre). Observamos que refieren Abya Yala para el territorio donde:

Los valles y las pampas, las selvas y los desiertos, los cerros y los nevados, los mares y los ríos, el águila y el cóndor, el quetzal y el colibrí, el puma y el jaguar, han sido testigos de nuestros sistemas socio políticos colectivos basados en la sustentabilidad humana y ambiental.

Y se refiere América para los Gobiernos nacionales:

Denunciamos que los gobiernos nacionales de América están empleando cada vez mas, la represión violenta caracterizada por violaciones de nuestros derechos humanos y derechos como pueblos; la criminalización de nuestros actos en defensa de la vida y ceremonias espirituales; la paramilitarización; los desalojos de nuestras tierras, la ocupación militar; la coptación y corrupción de autoridades locales y dirigentes; la promoción de proyectos que tratan de “compensar” los perjuicios que realizan empresas transnacionales; el supuesto reparto equitativo de beneficios; la migración forzada; y, promueven la división, la confrontación y el enfrentamiento armado entre comunidades, para imponer su política excluyentes, racistas y opresivas.

El uso de ambos nombres demarca la contraposición política de dos territorios: el originario con sustentabilidad humana y ambiental y el colonial con poder represivo y explotador.

Política y culturalmente, Abya Yala es la tierra oculta bajo la historia de América. Cuando decimos Abya Yala la hacemos brotar. El uso del nombre en la lengua kuna permite un salto epistemológico de la colonialidad a la decolonialidad; se enuncia desde adentro, no ya desde afuera. No se refiere a la tierra después del saqueo, sino a la tierra que había y permanece.

Abya Yala es el otro nombre de América para designar no lo otro, sino lo nuestro.


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