Traición

No suelo ir a las discotecas donde se escucha salsa. Me recuerdan tiempos prosaicos, quizá vergonzosos. En particular un hecho, hace ya ciertos años. Cómo son las cosas, hice una salvedad hoy y no aguanté ni una hora en el antro: en este extremo de la calle el ruido ya no se percibe, solo hay un pálido eco de unas trompetas. Mientras la música se extingue, lo mejor (¿o peor?) será recordar aquella noche…

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¡Llegaste al final!

Ten paciencia: ¡solo son segundos!